jueves, 19 de noviembre de 2009

Insomnio

Así es, adormilado lector. Escribo estas lineas a horas indecentes, fruto de un agotador insomnio celebrado con galletas y compartiendo sofá con mi perro (que por cierto duerme como un lirón y ronca como un jabalí en celo). Ante la perspectiva de pasar estas solitarias horas me he planteado una serie de actividades, descartando las ruidosas en primer lugar y después cualquier otra que requiriese un esfuerzo físico y/o mental (por pequeño que fuese). ¿Qué me ha quedado? Efectivamente, la televisión. Como buen dinosaurio le confesaré que aún no tengo la maravillosa representación del futuro en forma de TDT, así que mis opciones se han reducido a unos pocos canales, que sin duda me han sorprendido gratamente. La franja horaria que he estudiado detenidamente comienza cuando acaban las emisiones porno y las tiradoras de cartas, y acaba cuando empiezan los informativos que repetirán las mismas noticias una y otra vez durante todo el día. Lo que más me ha llamado la atención han sido los programas musicales: en un canal un hombre tocaba el piano exquisitamente en los jardines de un palacete, para dar paso unos minutos después a un cuarteto de cuerda precioso (será la falta de sueño o de opciones, pero realmente me ha gustado). En otro canal un trío (o eran 4) de Jazz improvisaba un larguísimo tema. Cambiando de nuevo han aparecido cuatro músicos: bajista, guitarra clásica, flauta travesera y cajón, interpretando una serie de alegres temas mezclando flamenco y ritmos latinos (¡Bien por ellos!). Un par de canales ofrecían los manidos videoclips de las estrellitas de turno. Tras estos canales llegan las televisiones locales, que a estas horas (y a todas) se empeñan en vendernos con acento inddeterminado artilugios y ungüentos que no necesitamos, y en caso de necesitarlos tampoco funcionan... trataré de recordar: unas plantillas para parecer más alto, un aparato masajeador que adelgaza, unos batidos con el mismo fin, una batidora multifuncional y un aparato para colgarse (casi acabo colgándome yo, pero de la lámpara). Acabada la ronda he vuelto a empezar por el principio, para comprobar que el elegante pianista ha dejado paso a la abeja Maya, así que me he quedado un buen rato disfrutando de las animaladas de Maya, Flip, Willy, Tecla, las hormigas y todos los bichejos a los que abatiríamos de un zapatillazo si saliesen de la pantalla.
Pero es tarde ya, amigo lector (o pronto, según se mire), y ahora comienza de verdad la jornada. ¿Ha dormido usted bien?
Related Posts with Thumbnails